Para los mayores

Cuando descubre el secreto de Olentzero

Un día lo oye en clase o encuentra los regalos escondidos. Ese momento puede ser triste o puede ser de los más bonitos de su infancia: el día en que pasa al otro lado y se convierte en ayudante de Olentzero. Aquí tienes cómo contárselo y una carta para que te ayude.

  • Olentzero le cuenta que tiene ayudantes y le dice quiénes son los suyos
  • Le nombra ayudante, con su primera misión secreta
  • A ti te llega una hoja con ideas para dársela y acompañarle

15,90 € con envío, en su buzón en 2-5 días · 7,49 € en PDF, al momento · todo el año

La carta del secreto de Olentzero para Ane y su sobre manchado de carbón, con el matasellos del burro Napo, sobre una mesa de madera con un trozo de carbón, castañas, pino y una vela

Una carta de verdad

Qué le cuenta Olentzero

Olentzero no le dice de golpe que «son los padres». Le cuenta que se está haciendo mayor, que no llega a todas las casas y que, desde siempre, tiene ayudantes: las personas que más quieren a cada niño. Le pregunta si se le ocurre quiénes son los suyos y le da la respuesta. Después le nombra ayudante, con dos encargos: guardar el secreto a los peques y hacer algo bonito a escondidas.

Esta es una carta real, escrita para Ane. Lo marcado sale de lo que nos contó su familia en el pedido: el resto, Olentzero lo escribe entero para cada niño.

Querida Ane:

Te escribo desde mi cabaña del monte, con la carbonera encendida y Napo roncando a mi lado. Tengo algo importante que contarte, y he esperado a que fueras ya de las mayores para hacerlo.

Me han contado que en clase Jon dijo que los regalos los preparan en casa. Jon tiene parte de razón, pero no conoce toda la historia. Y tú ya puedes conocerla.

Te diré un secreto de viejo: me hago mayor. Cada invierno las cuestas parecen más largas, Napo se para a mordisquear cada arbusto, y Mari Domingi me riñe porque así no llego a todas las casas. Hay tantos niños, y yo soy uno solo.

Por eso, desde hace muchísimo tiempo, tengo ayudantes. En cada casa elijo a las personas que más te quieren: las que te conocen de memoria, te escuchan incluso cuando hablas bajito, te arropan si hace frío, celebran tus avances y guardan tus dibujos aunque ya no quepan. La noche del 24, cuando todos duermen, se quedan despiertas un ratito para ayudarme a preparar lo que has soñado. Y lo más bonito: a la mañana siguiente, mientras abres los paquetes, ellas no miran el papel ni los lazos; te miran a ti. Esa cara es el regalo que esperan todo el año.

¿Se te ocurre quiénes son los tuyos?

Sí, Ane: aita, ama y amona Pili. Te quieren con paciencia de todos los días. ¿Te acuerdas de la bici roja de hace dos años? La escogimos entre todos; ellos llevaban meses prestando oído a lo que me pedías en voz bajita.

Un carbonero no deja que se apague su brasa. Ahora tú también vas a cuidar una: la de Unai. Él todavía me espera con los ojos muy abiertos; guárdale el secreto para que su espera siga viva muchos años.

Y, como buena ayudante, tienes tu primera misión secreta: antes de Nochebuena, haz algo bonito por amona Pili sin que sepa que has sido tú. Fíjate con atención en qué le haría ilusión. Verás qué gusto da estar al otro lado de la sorpresa.

Mari Domingi te manda un abrazo grande. Dice que ya intuía que estabas preparada para esto.

Bienvenida al grupo de mis ayudantes, Ane.

Olentzero

Guía para los mayores

Cómo contarle el secreto de Olentzero

Tarde o temprano llega la pregunta: «¿Olentzero son los padres?». No hay una forma perfecta de contestarla, pero sí algunas cosas que ayudan mucho a que ese momento salga bien. Son los consejos que más se repiten entre psicólogos y familias que ya lo han pasado.

  1. Antes de nada, devuélvele la pregunta

    Cuando pregunte si Olentzero existe, contesta con otra pregunta: «¿Y tú qué crees?». Casi siempre ya tiene su respuesta, y lo que diga te dirá cuánto le apetece seguir creyendo. Si todavía quiere creer, no hay prisa: hay muchas formas de mantener la ilusión un año más.

  2. Elige un momento tranquilo

    Sin prisa y sin los peques delante: una tarde en casa, en su cuarto o dando un paseo. No hace falta esperar a diciembre; si la pregunta llega en mayo, ese es el momento.

  3. Cuéntalo como una tradición, no como una mentira

    Lo que más ayuda es darle la vuelta: Olentzero no ha sido un engaño, sino una tradición que se cuida entre todos, como cuidaron la vuestra cuando erais pequeños. La frase que más se repite entre quienes ya lo han pasado:

    «Olentzero no llega a todo, y los mayores le ayudamos».

  4. Acepta cómo reaccione

    • Si le hace gracia o se siente mayor: es lo más habitual a esta edad. Aprovecha para contarle dónde escondíais sus regalos o qué os costó más guardar en secreto.
    • Si se enfada («¡me habéis engañado!»): dale la razón en lo que siente y explícale que era una tradición, no una mentira. El enfado suele durar poco.
    • Si se pone triste: deja que esté triste un rato, sin prisas por animarle. Lo que más ayuda es tener ya un papel nuevo: el de los que preparan la sorpresa.
  5. Dale un papel: ahora es de los que guardan el secreto

    Descubrirlo es pasar al otro lado. Si en casa o en la familia hay peques que todavía esperan a Olentzero, encárgale cuidar de su ilusión: elegir con vosotros un regalo, ayudar a esconderlo, dejar las migas en el plato o un poco de carbón junto a la chimenea la noche del 24. Guardar el secreto no es mentir: es cuidar lo que otros cuidaron por él.

  6. Si en casa también vienen los Reyes

    Lo deducirá enseguida. Mejor contárselo a la vez y con la misma idea: también tienen ayudantes. Así no se lleva dos sorpresas seguidas.

Lo que dicen los estudios

Hacia los 8 años
es cuando la mayoría lo descubre, casi siempre por otros niños. Las dudas suelen empezar antes, entre los 6 y los 8.
Poco tiempo
dura la tristeza, si la hay. Es menor cuanto menos se ha exagerado el mito.
Casi todos
los que lo descubrieron repiten la tradición con sus propios hijos.

Todo esto, con el nombre de tu hijo y lo que nos cuentes, va en la hoja para los padres que acompaña a la carta del secreto.

La carta del secreto

Qué llega y cuánto cuesta

Cuesta lo mismo que la carta de siempre y se puede pedir en cualquier época del año: la pregunta no espera a diciembre.

El sobre de la carta del secreto, gris y manchado de carbón, con el matasellos rojo del burro Napo, el sello de Olentzero y la carta asomando, junto a una ventana con montes nevados
La carta, a su nombre. Escrita entera para tu hijo con lo que nos cuentes, en castellano o en euskera, firmada por Olentzero.
Primera página de la hoja para los padres: «Antes de darle la carta a Ane», con un resumen de lo que le cuenta Olentzero y consejos sobre cuándo dársela
La hoja para los padres. Dos páginas con lo que le cuenta Olentzero, cuándo dársela, qué decirle según reaccione y qué hacer con los peques. Te llega solo a ti, por email, para que no la vea.

En su buzón

15,90 € envío incluido

La carta impresa, firmada y con las huellas de carbón de Olentzero, en su sobre a su nombre con el matasellos de Napo. Llega en 2-5 días; para Nochebuena, pídela antes del 18 de diciembre.

Para imprimir en casa

7,49 € sin envío

La misma carta en PDF, al momento en tu email, para imprimirla y dársela en un sobre con su nombre.

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Preguntas sobre el secreto de Olentzero

¿A qué edad se suele descubrir el secreto de Olentzero?

La mayoría lo descubre hacia los 8 años, casi siempre por otros niños, aunque hay mucha variación: las dudas aparecen entre los 6 y los 8 y la comprensión llega entre los 8 y los 11. La carta está pensada para niños de unos 7 a 12 años.

¿La carta le dice que Olentzero son los padres?

No de golpe. Olentzero le cuenta que no llega a todas las casas y que, desde siempre, tiene ayudantes: las personas que más le quieren. Luego le pregunta si se le ocurre quiénes son los suyos y le da la respuesta con los nombres que tú nos digas. Olentzero sigue existiendo: ahora el niño entra en el grupo de sus ayudantes.

¿Y si todavía no lo sabe del todo?

Si aún quiere creer, espera: no hace falta adelantarse. Cuando pregunte, devuélvele la pregunta («¿Y tú qué crees?») y escucha su respuesta. La carta es para cuando ya lo sabe o le falta muy poco. Si no sabes qué ha oído, deja esa pregunta en blanco: Olentzero no se inventa nada.

¿Qué pasa con sus hermanos pequeños?

Olentzero le encarga cuidar del fuego de los peques: guardarles el secreto para que sigan esperándole muchos años. Si nos dices sus nombres, la carta los nombra. En la hoja para los padres tienes ideas para darle tareas de ayudante.

¿Se puede pedir en euskera?

Sí. La carta se escribe entera en euskera o en castellano, como elijas en el pedido. Puedes contestar a las preguntas en el idioma que prefieras. La hoja para los padres va en castellano.

¿Se puede pedir en cualquier época del año?

Sí. La pregunta puede llegar en mayo o en septiembre, y la carta vale para cualquier momento. En papel tarda de 2 a 5 días; en digital, te llega al momento por email.

¿Qué es la hoja para los padres?

Una guía de dos páginas, con el nombre de tu hijo y lo que nos has contado: cuándo darle la carta, qué decirle según cómo reaccione, qué hacer con los peques de casa y cómo ayudarle con su primera misión. Te llega solo a ti, en un email aparte, para que el niño no la vea.

Ilustración: Olentzero, de rodillas en la nieve, entrega su farol encendido a una niña con gorro rojo, mientras el burro Napo los mira

«Bienvenida al grupo de mis ayudantes.»

Así acaba cada carta del secreto. Que el día en que lo descubre sea el día en que empieza a guardar la ilusión de otros.

Otra carta especial: la carta de Olentzero para los abuelos.